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Tengo una tristeza que me embarga!

Yahvé, mi Dios salvador,
a ti clamo noche y día;
llegue mi súplica a ti,
presta oído a mi clamor.

Salmo 88, 2-3

Testimonios

Catequesis - Tengo una tristeza que me embarga - Huellas en la arena

Catequesis

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Testimonio de Amada Rosa Pérez

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Jesús camina contigo en tus tristezas y en tus alegrías...

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Desde la palabra de Dios

  • Romanos 5: 6- 8
  • 5:6 En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
  • 5:7 Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
  • 5:8 Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
  • Mateo 11: 28 – 30
  • 11:28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
  • 11:29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
  • 11:30 Porque mi yugo es suave y mi carga liviana".
  • Isaías 41: 13
  • 41:13 Porque yo, el Señor, soy tu Dios,
  • el que te sostengo de la mano derecha
  • y te digo: "No temas, yo vengo en tu ayuda"

El que canta ora dos veces

Santisimo en Vivo

Santisimo en Vivo
Tu conoces mi tristeza

Aferrate a la oración

Tú conoces mi tristeza

Señor Jesús, tú conoces mi tristeza que ahoga mi corazón y sabes el origen de ella. Hoy me presento ante ti y te pido, Señor, que me ayudes, pues ya no puedo seguir así. Sé que tú me llamas a vivir en paz, con serenidad, gozo y alegría, incluso en medio de las dificultades cotidianas. Por eso hoy te pido que pongas tus benditas manos en las llagas de mi psiquis que me hacen tan sensible a los problemas y me liberes de la tendencia a la tristeza y a la melancolía que anida en mí. Hoy te pido que tu gracia vaya restaurando mi historia, a fin de no vivir esclavizado por el recuerdo amargo de los acontecimientos dolorosos del pasado. Como ellos han pasado, ya no existen, te entrego lo que pasé y lo que pasaron las personas amadas; lo vivido y lo sufrido por nosotros. Quiero perdonarme y perdonar, a fin de que tu gozo comience a fluir en mí. Te entrego las tristezas unidas a las preocupaciones o a los temores del mañana. Ese mañana tampoco ha llegado, por lo tanto sólo existe en mi imaginación. Sólo hoy debo vivir y sólo hoy debo caminar en tu alegría. No tengo ganas de rezar Esta tarde, Señor, no tengo ganas de rezar. No me sale hablar contigo hoy. Y no sé porqué. La apatía me domina. O tal vez, tengo miedo a escucharte. No quiero hacer ningún esfuerzo. Sólo desearía dormir, dormir profundamente, para que el tiempo pase, este tiempo de rutina y de flojera. Me acuerdo de que Jesús siempre nos dice: Sean perfectos... Otras veces este consejo me animaba y me ponía en plan. Hoy, la verdad, no me dice nada... Lo único que puedo decirte es, Señor, Aquí me tienes, como soy. Mi pobreza ...

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